El Cine y Nueva York

Smoke / La esquina de Auggie Wreng

 

Al llegar a Nueva York tuve la sensación de conocerlo todo, cualquier calle, barrio, lo había visto en alguna película.

El cine de Estados Unidos es el más conocido en todo el mundo y con el tiempo he podido comprobar como el cine influye en la sociedad.

Cuando éramos pequeños veíamos los western, y todos pensábamos que los indios nativos eran los malos. En las películas americanas casi siempre hay buenos y malos. Es un cine lleno de estereotipos, que a menudo no se corresponden con la realidad. En las películas juveniles siempre está el chico fuerte del instituto que generalmente es el malo, que oprime y maltrata al chico bueno. También es un cine que sobreexplota la imagen del héroe, pase lo que pase, el héroe salvará el mundo en el último instante de la película.

Es curioso como el cine nos hace tan cotidiano algunos lugares. Aunque por suerte no todo el cine es así y hay excepciones.

Me gustan las películas que me dejan mensajes, y que al verlas al cabo del tiempo, descubres nuevas cosas, nuevos detalles.

Hay una película que me inspira en muchos aspectos, se llama Smoke, es una película con mucho dialogo, sin muchos efectos visuales, no hay héroes ni villanos solo personas que cuentan historias, que se escuchan entre ellos, y que en apariencia son gente corriente pero en el fondo son extraordinarias porque hacen cosas por los demás y son compasivas, con heridas emocionales que se enfrentan a deudas del pasado.

La película es como un puzle que entrelaza las vidas de los personajes. Pero lo que más me gusta es que cada personaje cuenta historias, algunas verdaderas otras no. El arte de saber contar historias está muy presente en esta película.

Los protagonistas son Harvey Keytel que interpreta a Auggie Wreng  propietario de un estanco en Brooklyn y Wiliam Hurt es Paul Benjamin escritor, vive en el mismo barrio y frecuenta a diario el estanco de Auggie.

Hay una escena en la que una noche están los dos juntos charlando en casa de Auggie y éste le enseña a Paul Benjamin un proyecto personal que inició hace años. Cada mañana a la misma hora, toma una fotografía de la esquina donde está su tienda, desde la esquina contraria de la calle. En cada foto se ve la esquina de su estando, con personas que pasan por la calle cada día, y con distintos tonos de luz en cada una. Aparentemente un proyecto sencillo, pero para él es el proyecto de su vida, tiene muchos álbumes con fotos de cada día y se lo muestra con mucha sencillez y honestidad, haciéndole ver la grandeza de los pequeños detalles cotidianos que se pasan por alto si no se observan despacio.

Album de fotos de Auggie Wreng

En esta escena me identifico perfectamente con Auggie Wreng, en darle el valor a los pequeños detalles, la importancia de observar cosas simples y encontrar lo extraordinario en ellas. Lo permanente puede ser variable si observamos las variaciones del clima, la luz y el flujo constante y cambiante de la humanidad que pasa ante nuestros ojos.

Al llegar a Brooklyn me sentí muy tentada de visitar la escena que había dado origen al proyecto de Auggie, y sin pensarlo mucho, con mapa y  cámara en mano encontré el punto exacto, donde el protagonista de Smoke veía pasar la vida ante sus ojos cada mañana. Después de todo era su esquina.

La dirección exacta es corner 16th Street and Prospect Park West, el local del estanco de Auggie Wreng es ahora un Pie shop, frente a  Farrell’s, un bar irlandés en Brooklyn.

Es mi pequeño homenaje a Paul Auster guionista de la película y escritor al que admiro, y a una gran película Smoke, que me hace recordar el arte de contar historias y que me motiva cada día en mi proyecto.

Nunca lo entenderás si no vas más despacio.

Esquina de Auggie Wreng

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